Enfoque
¿Qué guía nuestro trabajo?
Promovemos y defendemos los derechos humanos en Centroamérica a través de una estrategia integral que incluye:
- Protección a víctimas de violencia y violaciones de derechos humanos, mediante servicios legales, apoyo psicosocial, organización comunitaria, formación y fortalecimiento de capacidades.
- Educación y movilización ciudadana para promover la participación cívica en favor de los derechos humanos.
- Trabajo con medios de comunicación para generar conciencia pública sobre temas clave y el impacto humano de las violaciones de derechos humanos.
- Incidencia con instituciones públicas a distintos niveles para incorporar un enfoque de derechos humanos en políticas y servicios.
Misión
Defender los derechos humanos y promover la democracia y la justicia en Centroamérica.
Visión
Somos personas defensoras de derechos humanos y promotoras del Estado de derecho democrático. Apostamos por un futuro más justo y pacífico para el norte de Centroamérica, inspirado en la historia de resiliencia y esperanza de sus pueblos frente a la violencia y la opresión. Colocamos a las víctimas de violaciones de derechos humanos en el centro de nuestro trabajo y reconocemos en ellas que todas las personas somos iguales en derechos y dignidad.
Nuestros principios:
Excelencia
Empoderamos a las comunidades con las que trabajamos como protagonistas de su propia historia, capaces de enfrentar la adversidad y transformar su realidad.
Colaboración interdisciplinaria
Integramos distintas disciplinas y metodologías para desarrollar respuestas innovadoras y articuladas frente a desafíos complejos en derechos humanos.
Interculturalidad
Trabajamos más allá de las fronteras nacionales y articulamos esfuerzos con redes globales, abordando los derechos humanos desde una perspectiva regional e internacional.
Diversidad e inclusión
Fomentamos entornos respetuosos que garantizan la participación activa de todas las personas, con especial atención a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
Aprendizaje y crecimiento
Sustentamos nuestro trabajo en la investigación rigurosa y el aprendizaje continuo, generando evidencia que contribuya a incidir en políticas públicas.
nuestro equipo
Las personas que promueven la justicia en la región
Nuestro equipo está conformado por personas expertas de toda la región: desde litigantes estratégicos que impugnan leyes inconstitucionales hasta investigadores forenses que documentan la realidad del régimen de excepción.
Cristosal es una organización regional de derechos humanos que trabaja en El Salvador, Guatemala y Honduras. Durante más de dos décadas, hemos defendido los derechos, documentado abusos y apoyado a comunidades que buscan rendición de cuentas y dignidad.
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Nuestra historia
Cristosal nació de relaciones construidas a lo largo del tiempo y de la convicción de que las comunidades pueden construir juntas sociedades más justas y humanas. En el año 2000, el reverendo Richard Bower, de la Diócesis Episcopal de Vermont, y el obispo Martín Barahona, de la Diócesis Anglicana de El Salvador, sembraron la semilla de Cristosal con la esperanza de fortalecer los vínculos entre personas de Norteamérica y El Salvador. Su visión estuvo marcada por el compromiso de la Comunión Anglicana con la justicia y la dignidad humana, así como por el papel de la Iglesia en la defensa de los derechos humanos durante la guerra civil salvadoreña.
Una década después del fin del conflicto, las comunidades en El Salvador seguían reconstruyéndose tras profundas pérdidas y desplazamientos. Amistades y congregaciones en El Salvador, Estados Unidos y Canadá comprendieron que reconstruir no implicaba únicamente atender necesidades inmediatas, sino también enfrentar las injusticias y violaciones de derechos humanos que habían marcado la guerra y que seguían afectando la vida de las personas.
En 2010, con la llegada de Noah Bullock como primer director ejecutivo de Cristosal con sede en El Salvador, la organización comenzó a enfocarse más directamente en los derechos humanos. Una pregunta orientó este proceso: ¿quién está siendo afectado y cómo pueden las herramientas de derechos humanos contribuir a su protección? Escuchar a sobrevivientes y comunidades permitió definir prioridades como el desplazamiento forzado interno causado por la violencia, la impunidad por crímenes de guerra, la discriminación contra personas LGBTIQ+ y las barreras de acceso a la justicia.
A medida que estos desafíos comenzaron a trascender fronteras, Cristosal amplió su trabajo hacia Honduras y Guatemala. Nuevas alianzas y la colaboración regional permitieron desarrollar enfoques en protección a víctimas, investigación en derechos humanos, litigio estratégico y educación intercultural en derechos humanos. Con el tiempo, Cristosal también se consolidó como una organización independiente sin fines de lucro, manteniendo la inspiración de sus raíces vinculadas a la fe.
Lo que comenzó con dos personas y una visión compartida se ha convertido en un equipo multidisciplinario de personas defensoras de derechos humanos que trabajan en toda Centroamérica. Abogadas y abogados, personas investigadoras, psicólogas, politólogas, comunicadoras y organizadoras articulan esfuerzos para documentar abusos, defender derechos y acompañar a comunidades en su búsqueda de justicia.
En los últimos años, la región ha enfrentado una creciente presión sobre las instituciones democráticas y el espacio cívico. En El Salvador, la detención de personas defensoras de derechos humanos y el debilitamiento de la independencia judicial marcan una nueva etapa de represión. En mayo de 2025, la detención arbitraria de Ruth López, jefa del área Anticorrupción de Cristosal —abogada reconocida por su trabajo en transparencia y rendición de cuentas— evidenció los riesgos que enfrentan quienes defienden el Estado de derecho.
En julio de 2025, ante el aumento de amenazas y la aprobación de una legislación dirigida contra organizaciones de la sociedad civil, Cristosal tomó la difícil decisión de suspender sus operaciones dentro de El Salvador para proteger a su equipo y a las comunidades con las que trabaja.
Hoy, Cristosal continúa su labor desde Guatemala y Honduras, documentando abusos, acompañando a víctimas y defendiendo el espacio cívico en la región. Aun en contextos adversos, la organización se mantiene fiel al principio que le dio origen: estar al lado de quienes buscan justicia y dignidad.