Los salvadoreños merecen elecciones libres de miedo e intimidación.

El Salvador está a punto de celebrar elecciones presidenciales, legislativas y municipales bajo estado de excepción, una situación que solo se había dado anteriormente bajo dictaduras militares. El derecho al voto libre del pueblo salvadoreño se ha visto restringido por el régimen, ya que más de 75.000 personas han sido detenidas, desaparecidas o, más recientemente, disuadidas de participar en actividades de partidos políticos. La presencia intimidante de militares y policías en las calles afecta a la población en general y ha obstaculizado aún más el trabajo de organizaciones y activistas. 

Durante las primeras semanas de enero, Cristosal supervisó varias comunidades y documentó informes alarmantes sobre: 

  • Líderes comunitarios detenidos
  • Soldados y policías trabajando bajo cuotas diarias de arrestos.
  • Comunidades bajo asedio militar
  • Centros de votación militarizados
  • Aumento de personas que huyen de El Salvador por temor a ser arrestadas.

El presidente y el vicepresidente, quienes deberían ser los primeros en dar ejemplo en el cumplimiento de la ley, buscan la reelección a pesar de que seis artículos de la Constitución salvadoreña prohíben expresamente los mandatos consecutivos. Los medios de comunicación también han informado sobre el uso ilegal de recursos públicos para fines de campaña y han cuestionado la legalidad de que los candidatos a cargos públicos se beneficien de ello.

Las elecciones se desarrollan en un contexto en el que se ha criminalizado a las voces críticas, incluyendo a defensores de derechos humanos, periodistas independientes, organizaciones de la sociedad civil y miembros del poder judicial, todos ellos blanco de ataques reiterados. Estas amenazas contribuyen a la autocensura, un clima de miedo, la proliferación de desinformación y una creciente tolerancia a la discriminación. En estas condiciones, la violencia se convierte cada vez más en una respuesta a la crítica y la disidencia. 

A pesar de estas condiciones adversas, El equipo de defensores de derechos humanos de Cristosal se mantiene vigilante y seguirá documentando las violaciones a lo largo del proceso electoral. En Cristosal estamos comprometidos con la exigencia de respeto a los derechos humanos, la democracia y la justicia. Nos solidarizamos con todos aquellos que saben que una verdadera democracia no es solo el derecho al voto, sino también el derecho a ejercerlo con total libertad, sin intimidación ni miedo.

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