Contexto de la declaración de estado de excepción en El Salvador

Por Alejandra Sandoval

El sábado por la noche, 26 de marzo, el presidente Nayib Bukele tuiteó su solicitud de que la asamblea legislativa declarara el estado de excepción en respuesta al horrible número de asesinatos ocurridos durante el fin de semana. La madrugada del domingo, la legislatura, controlada por el partido de Bukele, Nuevas Ideas El partido declaró el estado de excepción, suspendiendo las garantías constitucionales de libertad de reunión y alterando las garantías básicas relativas a la detención. Estas medidas, válidas por 30 días, también permiten al gobierno interceptar comunicaciones, lo que preocupa a periodistas y defensores de derechos humanos, algunos de los cuales ya han sufrido la interceptación de sus teléfonos mediante el programa Pegasus. El equipo legal de Cristosal está realizando un análisis inicial del decreto, que servirá de base para cualquier acción legal que se emprenda. Siempre que se suspendan derechos fundamentales, es imperativo mantener una estricta supervisión y transparencia para prevenir el abuso de poder.

¿Qué es un estado de excepción? En pocas palabras, un estado de excepción es el uso de un mecanismo legal contemplado en la constitución de un país, que el jefe de Estado puede utilizar en caso de conflicto que altere el orden interno de la nación, para poder afrontarlo adecuadamente. Cuando se establece un estado de excepción en una zona del país, los derechos fundamentales de los ciudadanos que residen en ella quedan automáticamente suspendidos, parcial o totalmente.

Foto: Rodrigo Sura

La administración de Bukele fue la primera desde los Acuerdos de Paz en utilizar la suspensión de derechos para abordar una emergencia nacional. Esto ocurrió al inicio de la pandemia, antes de que se produjera la transmisión comunitaria en El Salvador. Cristosal documentó cómo se utilizó el estado de excepción para abusar de la autoridad y controlar a la población mediante el miedo. Presentamos casos legales que demostraron la inconstitucionalidad de dichas medidas y, desde entonces, hemos sido objeto de las burlas de Bukele.

Se presume que los perpetradores de la violencia están relacionados con pandillas, lo que ha planteado la cuestión sobre el estado de la situación aún no esclarecida. negociaciones entre la administración de Bukele y las notorias pandillas de El Salvador. El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos En diciembre de 2021 se detalló un estudio que documentaba la corrupción y a los participantes en estas negociaciones. Según el estudio, la administración de Bukele ofreció dinero a la pandilla “para garantizar que los incidentes de violencia entre pandillas y el número de homicidios confirmados se mantuvieran bajos”, indicó el comunicado del Tesoro. “Durante estas negociaciones con Luna y Marroquín, los líderes de la pandilla también acordaron brindar apoyo político al partido político Nuevas Ideas en las próximas elecciones”.”

Bukele se ha mantenido firme en su negación de haber negociado con las pandillas. Ha pregonado el éxito de su "Plan de Control Territorial", en el que ha afirmado repetidamente que sus políticas de seguridad han reducido la tasa de homicidios al nivel más bajo en décadas. Se han ofrecido pocas explicaciones sobre por qué estas políticas se volvieron repentinamente ineficaces, lo que derivó en el derramamiento de sangre del fin de semana pasado. Cristosal ha expresado su preocupación de que, ante la falta de transparencia en materia de política criminal, todas las pruebas apuntan a un fracaso en lo que periodistas de investigación y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos han documentado como una negociación ilícita.

Las revelaciones del Departamento del Tesoro contribuyeron a las tensiones entre las administraciones de Bukele y Biden. En mayo, durante la sesión inaugural de la Asamblea Legislativa, el Congreso, controlado por Nuevas Ideas, destituyó al fiscal general y a los magistrados de la Sala Constitucional de la Corte Suprema. El gobierno estadounidense expresó su profunda preocupación por la agenda de la administración de Bukele. En aquel entonces, Cristosal trabajó diligentemente para emprender acciones legales e informar a la ciudadanía sobre la dirección autoritaria del gobierno.

La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) anunció que transferiría la ayuda de las agencias gubernamentales a organizaciones no gubernamentales en El Salvador, en parte debido a la preocupación por la corrupción. En junio, el nuevo fiscal general de El Salvador anunció la cancelación de la misión anticorrupción de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en el país centroamericano. Las organizaciones sociales que mantienen una postura anticorrupción han sido objeto de críticas públicas, así como de un intento de aprobar una ley que impondría cargas fiscales insostenibles a sus operaciones, entre otras medidas disuasorias.

Junto con el estado de excepción declarado por la legislatura, el Presidente también ordenó (a través de social medios de comunicación) un confinamiento total en el sistema penitenciario y envió un mensaje diciendo que esto era un castigo por las acciones de sus “amigos” en las calles. Sus mensajes sociales incluyeron uno a la “comunidad internacional” preocupada por “sus ángeles” diciendo que son libres de venir a traer comida porque no gastaría más dinero para alimentar a los terroristas y las raciones actuales tendrían que ser compartidas entre ellos. El vicepresidente de Seguridad y jefe del sistema penitenciario de Salvador, Osiris Luna tuiteó que con el estado de excepción los pandilleros podrían ni siquiera llegar a prisión. Usando el hashtag “GuerraContraPandillas” (#GuerraContraPandillas) el enfoque de los tuits en redes sociales de Bukele se ha enfocado en los pandilleros encarcelados y las formas en que planea hacerlos pagar.

La población salvadoreña ha pagado durante mucho tiempo el precio de una política de seguridad ineficaz. La retórica de venganza y las promesas de eliminar la causa se han aprovechado de la vulnerabilidad de las víctimas y las comunidades que no tienen otro recurso. Su popularidad

Bukele goza de una popularidad altísima. Ocupó el vacío político dejado por los partidos tradicionales desacreditados, tanto de izquierda como de derecha.

Lo que está haciendo Cristosal

Nuestro equipo legal ha trabajado arduamente para elaborar un documento que resume nuestro análisis jurídico del decreto. Enviaremos dicho análisis a misiones diplomáticas, organismos internacionales y medios de comunicación. El equipo de comunicaciones adaptará el análisis a un formato de arte popular para su difusión pública. Continuaremos combatiendo la idea de que la única manera de proteger vidas es sacrificar libertades fundamentales e invitaremos a los salvadoreños a conocer sus derechos y a buscar reparación cuando estos sean vulnerados. Utilizamos la publicidad para promover el sistema de protección con un mensaje de apoyo a las víctimas de la violencia y reabrimos nuestra plataforma digital para recibir denuncias de violaciones de derechos humanos.

Reflexiones de un defensor de los derechos humanos

Rosa Anaya es defensora de los derechos humanos y constructora de paz, residente y trabajadora en El Salvador. Ha dedicado su vida profesional a abordar los problemas de la violencia con quienes la sufren. Ha entregado su corazón al servicio de la dignidad humana..

Mis palabras no son para aquellos que ostentan el poder.

Rosa Anaya

No, mis palabras no son para quienes detentan el poder, pues para eso tendrían que querer leer y tener oídos para oír, pero ahora mismo están muy ocupados sacándose una foto, sonriendo y orgullosos del decreto que solicitaron y ejecutaron en tiempo récord, como último movimiento en el tablero de ajedrez del poder: los peones están muertos, el rey avanza.

Mis palabras, mi energía, mi corazón están con las familias que esta mañana se ocupan de los funerales de seres queridos a quienes no pudieron despedir como es debido, porque jamás imaginaron que, en el país de las maravillas virtuales, tendrían que sentir en carne y hueso cómo se siembra la realidad en el cementerio, en un funeral de importancia nacional. Hoy he llorado por familias que no conozco, pero por quienes siento y comparto el dolor colectivo de esta insensatez.

Nunca hay palabras para expresar condolencias, especialmente en estas extrañas circunstancias, solo quiero decirles a esas familias que no conozco cuánto lo siento.

También tengo palabras para quienes orquestaron los disparos: ¿Qué ganaron? ¿Qué perdieron? ¿Qué les arrebataron? ¿De qué se sienten orgullosos al día siguiente? Son parte de este pueblo; nuestro pueblo ya ha sufrido demasiado como para seguir participando en el juego de la muerte. No, hermanos y hermanas en el sufrimiento y el rencor, no son cartas de papel que ponen sobre la mesa para este juego, es la vida y la sangre de su pueblo.

Son familias que día tras día quieren ganarse el pan para alimentar a sus seres queridos, son personas con sueños rotos cada viernes o sábado negro. Son ustedes, su gente, que regresan al trabajo el lunes para aferrarse a las sobras de vida que quedan tras la masacre sin sentido, y con el hilo del miedo remendan el deseo de seguir viviendo y luchando por las verdaderas transformaciones de este sistema enfermo, y ver a nuestro país como la hermosa patria que podría ser y no es, para que algún día sus hijos y los míos no tengan que jugar al juego de: eeny meeny miney mo, hoy me toca morir a mí, ¿y quién será el siguiente?

Además, unas palabras para aquellos que piensan que más fuego apagará el fuego, para aquellos que manipulan el dolor para ganar popularidad: ya hemos bailado esta melodía tantas veces que ni siquiera vale la pena deletrearla de nuevo, ni siquiera con ilustraciones.

Para quienes siguen su incansable labor en defensa de los derechos humanos, los veo luchando cada día y defendiendo los derechos de todos los seres humanos, como debe ser. No se puede elegir ni discriminar entre quienes tienen derechos y quienes no. Mantener la ternura en medio del caos es parte de nuestra rebeldía ante la frustración de ser protectores de la paz en medio de una feroz batalla campal. Valentía, somos como hormigas con cucharas tratando de mover una montaña; paciencia y lucha.

Mi admiración y solidaridad con quienes mantienen la firme convicción de que el respeto a los derechos humanos es el camino hacia la paz, incluso en tiempos en que la violencia parece ser la bandera preferida para ondear, ya conocemos las consecuencias que ese pensamiento trae consigo al final.

Publicado el 27 de marzo de 2022 en Espacio Revista Digital

Traducido con permiso de Rosa Anaya*

Ruth López: Un año injustamente encarcelada

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