El diálogo es fundamental para la construcción de la democracia y el reconocimiento de los derechos humanos. Cuando hablamos y escuchamos en igualdad de condiciones, desarrollamos la práctica de los principios democráticos. El mundo se enfrenta a enormes desafíos para la democracia y los derechos humanos, derivados de tendencias autoritarias y de un sinfín de mecanismos para silenciar a quienes no se ajustan al pensamiento dominante.
Cristosal reúne a personas cuyos derechos han sido vulnerados para escucharlas, animarlas a compartir sus experiencias y fomentar el aprendizaje mutuo. Este trabajo se ha convertido en la herramienta esencial de nuestro programa de Educación en Derechos Humanos y, en cada espacio, hemos comprobado su verdadero poder.

En El Salvador, por ejemplo, bajo el estado de excepción, las personas que han sufrido violaciones de derechos se encuentran muy aisladas y atemorizadas. En nuestros diálogos, creamos un espacio seguro para que estas personas expresen su dolor. Este espacio refuerza su convicción de que no están solas y de que hay otras personas que también luchan por el reconocimiento de sus derechos.
En el proceso de estos diálogos, también escuchamos sus casos y podemos discernir mejor cómo derivarlos a otras áreas de Cristosal para que reciban protección y apoyo legal. Cuando visitamos las comunidades, encontramos a muchas personas necesitadas e interesadas en contactarnos. Por ejemplo, identificamos a un grupo de indígenas en una comunidad del oeste de El Salvador. A través de sesiones de diálogo, identificamos los tipos de violaciones de derechos que sufrían. Recibieron asesoría legal y sus casos se registraron en nuestro sistema de investigación y denuncia. A medida que documentábamos más y más casos de organizaciones comunitarias que enfrentaban violaciones de derechos, fue importante incluir las voces de las comunidades indígenas salvadoreñas.
Se documentaron las experiencias de 71 organizaciones de todo El Salvador y se incluyeron en un informe sobre cómo el estado de excepción había impactado el derecho a participar y las libertades de expresión y asociación. El informe se presentó en presencia de muchas de las organizaciones. En aislamiento, las comunidades pueden desanimarse en su lucha. Juntas, sus voces y experiencias son más fuertes, y todo comienza con el diálogo.