Ayer se esperaba un tercer intento de celebrar el juicio en el caso de San Andrés, donde se procesa a cuatro presuntos miembros de un escuadrón de la muerte. Sin embargo, por tercera vez, el juicio fue suspendido. El caso involucra a miembros de un escuadrón de la muerte acusados de secuestrar, torturar y asesinar a cinco civiles en la aldea de San Andrés, en el este de El Salvador, durante el conflicto armado de 1981.
Los escuadrones de la muerte aterrorizaron a El Salvador, operando como un aparato clandestino de represión que se cobró la vida de miles de personas, antes y durante el conflicto armado. Esta es la primera vez que se intenta procesar a miembros de uno de estos grupos ante los tribunales locales.
En este caso, el tribunal determinó que existen pruebas suficientes para enjuiciar a los cuatro acusados y, además, dictaminó que el caso constituye un crimen de guerra y un crimen de lesa humanidad. A pesar de la importancia del caso, la audiencia pública se ha suspendido en tres ocasiones por razones administrativas y logísticas, tanto para el poder judicial como para la defensa.
Llevamos más de 40 años esperando justicia en este caso. Lo lamentamos profundamente, pues es un sacrificio el que hacemos al venir desde tan lejos. Esta es la tercera vez que se suspende el juicio y hemos esperado muchísimo tiempo.
José Luis Benavides, familiar de víctimas de la masacre de San Andrés.
El equipo de Justicia Transicional de Cristosal participa como fiscal a petición de los hijos y familiares de dos de las víctimas. Cristosal mantiene la esperanza de que la audiencia se celebre pronto y que los testimonios y las pruebas forenses conduzcan a una condena que permita a la familia y a los sobrevivientes cerrar este capítulo del proceso judicial formal y sentar un precedente legal para el enjuiciamiento de los escuadrones de la muerte.
40 años es demasiado tiempo para esperar. Las víctimas de la masacre de San Andrés exigen justicia ahora.