{"id":10008,"date":"2022-03-08T22:01:00","date_gmt":"2022-03-08T22:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cristosal.org\/ES\/?p=10008"},"modified":"2022-03-08T22:01:00","modified_gmt":"2022-03-08T22:01:00","slug":"milagro-en-la-calle-santos-maria-dolores-una-historia-de-empoderamiento-de-la-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cristosal.org\/es\/milagro-en-la-calle-santos-maria-dolores-una-historia-de-empoderamiento-de-la-mujer\/","title":{"rendered":"Milagro en la calle Santos Mar\u00eda Dolores: una historia de empoderamiento de la mujer"},"content":{"rendered":"<p>Esta es la historia de cuatro mujeres de un cant\u00f3n de Opico que empiezan a transformar su comunidad. Ellas y 82 personas m\u00e1s fueron parte del programa F\u00cdA que desarroll\u00f3 Cristosal en esta comunidad y en Santa Catarina, San Vicente; Gotera, Moraz\u00e1n, y en Zacatecoluca, La Paz.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Una ma\u00f1ana de octubre de 2021, Ana Dolores Vides, Santos Rodr\u00edguez, Mar\u00eda Dolores Rodr\u00edguez y Mar\u00eda del Carmen Flores se encontraban reunidas en la iglesia San Diego, a pocos metros de sus casas, ubicadas en el cant\u00f3n Barranca Honda, de San Juan Opico. Una llamada cay\u00f3 al tel\u00e9fono de Santos sin imaginarse que eso les cambiar\u00eda la vida a las cuatro amigas.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cGanamos, ganamos\u201d, grit\u00f3 Santos en plena iglesia, mientras sus amigas buscaban calmarla. Los dem\u00e1s asistentes estaban intrigados. \u201cGanamos un proyecto de la comunidad, la calle al r\u00edo\u201d, les contest\u00f3 Santos. Una suerte de milagro se estaba fraguando en aquella iglesia, donde las cuatro amigas brincaron y gritaron celebrando su logro. No era cosa sencilla. Esas cuatro mujeres concursaron para ganar el financiamiento de un proyecto en su comunidad por $9,000, sorteando todos los obst\u00e1culos, incluso la barrera tecnol\u00f3gica, incluso que dos de ellas no supieran leer ni escribir, incluso el bloqueo de algunos pobladores del lugar, incluso sus propios miedos. No lo pod\u00edan creer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo empez\u00f3 unos meses atr\u00e1s. Corr\u00eda febrero cuando a las cuatro mujeres las invitaron a participar en un proyecto de formaci\u00f3n de Cristosal, con el financiamiento de Fundaci\u00f3n Interamericana (F\u00cdA). Era un proyecto de capacitaci\u00f3n para lideres y lideresas con un enfoque basado en derechos humanos, soluciones duraderas, desplazamiento forzado, migraci\u00f3n irregular, participaci\u00f3n ciudadana e incidencia pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA m\u00ed me encanta capacitarme, siempre me meto en todo lo que pueda aprender. Nunca me imagin\u00e9 que ganar\u00edamos una obra para nuestra comunidad\u201d, comenta Mar\u00eda Dolores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter\"><img alt=\"\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cristosal.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/I9A8643-1024x575.jpg\" class=\"wp-image-5318\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Para estas cuatro mujeres, tener 150 metros pavimentados en su caser\u00edo ha sido un sue\u00f1o hecho realidad, un milagro que nunca imaginaron que tendr\u00edan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de finalizar las capacitaciones con el proyecto, inici\u00f3 la etapa m\u00e1s interesante y retadora para ellas: elaborar el perfil de lo que quer\u00edan hacer. \u201cHicimos el mapa de riesgo de las comunidades y ve\u00edan a las mujeres haciendo el mapa y nos dec\u00edan \u2018estas mujeres est\u00e1n locas\u2019, pero a nosotros no nos import\u00f3\u201d, relata Mar\u00eda del Carmen.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese \u201ccallej\u00f3n al r\u00edo\u201d, como era conocido el lugar, era una vieja vereda empedrada que conectaba la comunidad con el r\u00edo de la zona, una especie de calle que en invierno recib\u00eda el agua lluvia de todo el cant\u00f3n. \u201cEran lodazales, piedras enormes, el agua entraba a tumbos a las casas y la gente aqu\u00ed se ca\u00eda y hay muchos ni\u00f1os, no pod\u00edan ni caminar, hab\u00eda que sacarlos chineados y hasta una ni\u00f1a con silla de ruedas que no pod\u00eda ni salir\u201d, cuenta Mar\u00eda Dolores.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cr\u00edticas no se hicieron esperar, nadie pod\u00eda entender por qu\u00e9 esas cuatro mujeres hab\u00edan decidido arreglar una calle que no pasaba frente a sus casas, que no las beneficiaba directamente y que no era la principal del cant\u00f3n. \u201cLa verdad es que aqu\u00ed hay muchos ancianos, ni\u00f1os y hasta una persona con discapacidad. Esto nos afecta a todos porque es el camino al r\u00edo\u201d, explica Ana Dolores.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter\"><img alt=\"\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cristosal.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/I9A8632-1024x575.jpg\" class=\"wp-image-5319\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Un camino empedrado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El reto mayor fue que, a pesar de tener las mejores ideas, estaban compitiendo con otras cinco comunidades de Opico, pero deb\u00edan presentar todo el perfil del proyecto v\u00eda correo electr\u00f3nico y en formato digital. Cuatro mujeres que nunca hab\u00edan tocado una computadora, dos de las cuales no tuvieron la oportunidad de alfabetizarse, nunca se detuvieron.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo no puedo leer ni escribir, ellas eran las que escrib\u00edan. Yo solo me acordaba y les dec\u00eda a ellas. Media vez uno quiera se puede, yo no fall\u00e9 a pesar de que yo no puedo leer ni escribir\u201d, cuenta Ana Dolores. Las cuatro mujeres no se iban a rendir tan f\u00e1cil. Una vez tuvieron el borrador del proyecto viajaron al casco urbano de Opico a tocar puertas en los cybercaf\u00e9s de la zona. \u201cM\u00e1s de alguno nos podr\u00e1 ayudar\u201d, pensaron.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn ninguno nos quisieron ayudar. \u2018Es trabajo de m\u00e1s de una hora\u2019, nos dec\u00edan. Yo ya lo andaba hecho a mano, lo que quer\u00edamos era que lo transcribieran y lo pasaran\u201d, relata Mar\u00eda del Carmen. Fue entonces que un viejo amigo, un conocido, apareci\u00f3 en el momento preciso y les ayud\u00f3. Desde su oficina y con su correo electr\u00f3nico, lograron mandar el proyecto. \u00c9l, por asares del destino, fue el primero en recibir el correo anunciando el gane. Ellas lo recibieron como una bendici\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s dif\u00edcil estaba por llegar. Hab\u00eda que ejecutar la obra. Los $9,000 eran exclusivamente para materiales, nada para mano de obra. Aquellas cuatro mujeres se arremangaron y se volcaron a la construcci\u00f3n. A punta de piocha y pala, comenzaron a abrir aquella zanja maltrecha y a convertirla en la calle so\u00f1ada. El sol les achicharraba la frente mientras las mujeres cargaban piedras, arena y cemento. No siempre estaban los hombres para colaborarles, pero eso tampoco las iba a detener.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lograron tener un par de alba\u00f1iles 28 d\u00edas gracias a la gesti\u00f3n con la alcald\u00eda municipal de Opico, pero eso apenas fue la tercera parte del tiempo que les tomaron esos 150 metros, donde dejaron sangre, sudor y l\u00e1grimas. \u201cAqu\u00ed dejamos los brazos\u201d, brome\u00f3 Mar\u00eda Dolores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA veces no ven\u00edan los alba\u00f1iles y es cierto no hab\u00eda hombres, pero est\u00e1bamos las mujeres, vamos a luchar. Las mujeres ah\u00ed est\u00e1bamos, nunca nos rend\u00edamos y ahora ah\u00ed est\u00e1 el fruto\u201d, cont\u00f3 Ana Dolores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El pasado 4 de marzo, las cuatro mujeres ofrecieron un acto de agradecimiento, una inauguraci\u00f3n, una celebraci\u00f3n a su esfuerzo reflejado en esta obra que beneficia a m\u00e1s de 25 familias y que ha tra\u00eddo nueva esperanza a la comunidad. \u201cHoy hasta los ni\u00f1os pueden jugar f\u00fatbol en la calle\u201d, coment\u00f3 una de las beneficiarias mientras se arremolinaban un grupo de ni\u00f1os y ni\u00f1as en el lugar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNunca se hab\u00eda trabajado en la comunidad en equipo, uno agarra experiencia y dan ganas de ayudar a los dem\u00e1s. Uno con amor hace las cosas y si uno trabaja por amor con la comunidad todo es posible\u201d, confes\u00f3 Mar\u00eda Dolores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A la calle a\u00fan le faltan unos metros para llegar hasta la \u00faltima vivienda del caser\u00edo, todav\u00eda hay un reto grande, por eso para estas mujeres la misi\u00f3n no est\u00e1 terminada, aunque esta calle fue el milagro de las dos Dolores, las dos Mar\u00edas y una Santos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter\"><img alt=\"\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cristosal.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/I9A8638-1024x575.jpg\" class=\"wp-image-5311\"\/><\/figure>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta es la historia de cuatro mujeres de un cant\u00f3n de Opico que empiezan a transformar su comunidad. Ellas y 82 personas m\u00e1s fueron parte del programa F\u00cdA que desarroll\u00f3 Cristosal en esta comunidad y en Santa Catarina, San Vicente; Gotera, Moraz\u00e1n, y en Zacatecoluca, La Paz.\u00a0 Una ma\u00f1ana de octubre de 2021, Ana Dolores [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10009,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[29],"tags":[],"class_list":["post-10008","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cristosal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10008","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cristosal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cristosal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cristosal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cristosal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10008"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cristosal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10008\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cristosal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10009"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cristosal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10008"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cristosal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10008"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cristosal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10008"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}